Palópodos
2015

Palos de madera, alambre, resina epóxica

Medidas variables
©Alejandro Pérez Falconi

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La palabra palópodo es un neologismo creado para hacer mella en el acto de “clasificar” que se realiza constantemente en las ciencias naturales. De esta manera, usando la palabra del latín palus “poste, algo hincado y bien fijado” y la palabra griega podos “pie”, se creó el nombre de esta obra.

      De ahí que, en los recorridos por las playas cercanas al Puente de la Unidad y con el espíritu, un tanto en juego, de clasificar las cosas como un naturalista, el artista seleccionó una serie de palos de mangle que estaban como restos mortuorios a la orilla del mar. Inspirado en el wabi-sabi —corriente estética japonesa basada en la fugacidad e impermanencia de la materia—, los palos fueron escogidos por la forma de sus grietas, por el reflejo del paso del tiempo y por el contacto que tuvieron con la salinidad y otros fenómenos. 

    Al final, fueron llevados al estudio y al encontrar en sus formas a pequeños seres, se les pusieron unos pies de alambre. El artista parece decirnos que existe poca necesidad de copiar la naturaleza para admirarla, ya que esta siempre será más impresionante por sí misma que cualquier copia. Sin embargo, tal vez, como simples palos con patas, tan ajena e insignificante para muchos, la obra queda ahí, en la belleza de su humildad.