Pulsaciones

2013

Fotografía digital impresa sobre papel baritado

©Alejandro Pérez Falconi

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Haciendo gala de una especial vocación para la manufactura, Alejandro Pérez Falconi construye minuciosamente sus escenas en maquetas como si fueran, no el espacio predestinado a una acción teatral, sino la acción teatral en sí misma. Cada foto representa un momento de inacción, una especie de pausa entre lo que puede haber ocurrido y lo que puede estar por venir. La atmósfera general sugiere lo que se cierne, lo premonitorio. Y sin embargo, es en esos lapsos de inactividad donde se concentra toda la fuerza dramática de estas obras. 

    Falconi hace que las cosas parezcan raras en su inmediatez y en su familiaridad. Pero sobre todo —y es en eso en lo que más me recuerda a una serie de Michals (The thing are queer)— hace que cada cosa parezca pertenecer a un universo particular, contenido y continente de otros universos. 

    Decir que estas obras representan ficciones es algo ya trivial. Lo más estimulante pudiera ser detectar cuánta afinidad hay entre esas ficciones y lo que solemos aceptar como real. Viviendo en México no puedo evitar asociar las imágenes de Pulsaciones a una cotidianidad de violencia y miedo, en la que la catástrofe se vive en un constante vaivén entre la fantasmagoría y el espectáculo. 

Fragmento del texto Las cosas son raras 
de Juan Antonio Molina Cuesta, 2013